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Casi ninguna web española cumple la ley de accesibilidad. Las multas llegan al millón de euros.

Desde el 28 de junio de 2025 hay una ley que obliga a muchas empresas españolas. Su web tiene que poder usarse también por personas con problemas de visión, oído o movilidad. Las multas llegan al millón de euros. Casi nadie lo sabe y casi ninguna web lo cumple.

Qué ley es y desde cuándo te obliga

Es la Ley 11/2023, que traslada a España una norma europea conocida como European Accessibility Act. Es exigible desde el 28 de junio de 2025. No es una recomendación ni una guía de buenas prácticas: es una obligación con multas detrás.

Si quieres ir a la fuente:

Lo que exige, en cristiano: que una persona que no ve bien, que no oye o que no puede usar el ratón pueda comprarte igual que cualquier otra. Nada más. Y nada menos.

Esto no va de la administración pública. Va de tu tienda online.

La confusión más habitual es pensar que la accesibilidad es cosa de los ayuntamientos y de la Seguridad Social. Lo era. Esta norma cambió eso y metió dentro a las empresas privadas que venden a consumidores por internet.

¿Tu web tiene tienda online? ¿En ella se reserva cita, se contrata un servicio o se paga algo? Entonces estás en el grupo que la norma vigila. La duda no es si eres una empresa grande. La duda es si vendes al consumidor final a través de tu web.

Hay excepciones previstas para las empresas más pequeñas y para los casos en que adaptar la web supondría una carga desproporcionada. Ahora bien, dónde está esa línea en tu caso depende de tu facturación y tu plantilla. Es una pregunta para tu abogado, no para la web de una agencia.

Aviso: este artículo es informativo y no es asesoramiento legal. Para saber con certeza si tu empresa está obligada y con qué alcance, consulta con tu asesoría jurídica.

Qué te puede pasar

Tres cosas, y la segunda suele doler más que la primera.

La multa. Las sanciones pueden alcanzar el millón de euros. Es el techo, no lo que le cae a la primera clínica que se despiste. Pero fija el orden de magnitud del que estamos hablando.

Quedarte fuera de las ayudas públicas. Una empresa sancionada puede quedar excluida del acceso a subvenciones públicas. ¿Tu negocio se presenta a ayudas, a fondos europeos o a concursos públicos? Esto te cierra esa puerta. A lo mejor vale más que la multa.

Que alguien te denuncie. En Estados Unidos se presentan más de 4.000 demandas anuales por accesibilidad web. Allí lleva años siendo un asunto conocido y hay despachos especializados en buscar incumplimientos. Aquí la norma acaba de entrar en vigor, así que ese ruido todavía no ha llegado.

Casi ninguna web está preparada, y eso incluye a tu competencia

El Barómetro de Accesibilidad Web 2025 analizó 204 webs españolas de alto tráfico. Solo el 2% cumple plenamente. Un 24% no supera ni los requisitos básicos. Conviene leer bien el dato: son 204 webs grandes y muy visitadas, no un censo de todas las webs de España.

Aun así el mensaje es claro. Si las webs con más presupuesto y más equipo detrás están así, la tuya es difícil que esté mejor. Sobre todo si te la hicieron hace cuatro años y nadie ha vuelto a tocarla.

La otra cara: como casi nadie cumple, ponerte al día ahora te cuesta poco y te deja por delante. Dentro de dos años, cuando esto sea conocido, será una urgencia con prisa y con factura de urgencia.

Los tres fallos que tiene casi cualquier web

Ninguno de los tres es un problema técnico complicado. Son fallos de descuido, y por eso son de los baratos de arreglar.

Una foto que el ordenador no sabe describir

Cuando alguien no ve la pantalla, usa un programa que le lee la página en voz alta. Ese programa no puede describir una foto por su cuenta: necesita que alguien haya escrito antes qué se ve en ella.

Si en tu web hay una foto de tu consulta y nadie escribió esa descripción, la persona oye “imagen” y sigue. ¿Y si esa foto era el plano de cómo llegar? ¿O el antes y el después de un tratamiento? Esa persona se queda sin la mitad de la información.

Un texto gris claro que tus clientes mayores no pueden leer

El gris claro sobre blanco queda elegante en la pantalla del diseñador, que tiene 32 años y un monitor bueno. Tu paciente de 68 años, en el móvil y en la sala de espera, no lee eso.

No hace falta tener un problema de visión diagnosticado. Basta con tener presbicia, que la tiene casi todo el mundo a partir de los 45. Si tus precios, tus horarios o tu teléfono están en gris claro, mucha gente no los está leyendo. Y esa gente no te llama.

Un formulario que no se puede rellenar sin ratón

Hay personas que no pueden usar un ratón: por temblor, por artrosis, por una lesión. Se mueven por la web con el teclado, saltando de campo en campo.

A veces el teclado no llega a alguno de los campos. O no se ve en cuál estás. Entonces esa persona no puede pedir cita. No es que le resulte incómodo. No puede. Y como no puede, llama a otra clínica.

Si no sabes cuál de estos tres fallos tiene tu web, es que tiene los tres. Revisarla cuesta poco y te dice exactamente qué hay que tocar.

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Qué preguntarle a quien te hizo la web

No necesitas entender de esto. Necesitas cuatro preguntas y saber interpretar la cara que ponen al responderlas.

  • ¿La web que me hiciste cumple la Ley 11/2023? Si la respuesta es “eso no me lo pediste”, es honesta y te sitúa. Si es “sí, claro”, pide que te lo enseñe por escrito.
  • ¿Las imágenes tienen descripción? Es lo más rápido de comprobar y lo más rápido de arreglar.
  • ¿Se puede rellenar el formulario de contacto usando solo el teclado? Que lo prueben delante de ti. Se ve en un minuto.
  • ¿Qué costaría dejarla conforme y cuánto tiempo lleva? Con un número y una fecha. Si no te los pueden dar, es que no la han mirado.

Si la web te la hizo alguien que ya no está, o la montaste tú con una plantilla, la conversación es otra: hace falta que alguien la revise entera y te diga si sale más a cuenta arreglarla o rehacerla. Sobre cómo elegir a quién encargarle eso hablamos en qué mirar al contratar a los desarrolladores de tu página web.

Por dónde empezar

El orden sensato es este. Primero saber en qué estado está tu web, que es una revisión de un rato. Después arreglar lo barato, que suele ser la mayor parte. Y por último, si la web es vieja y tiene otros problemas encima, plantearte si compensa rehacerla en vez de ir poniendo parches.

Nosotros hacemos webs para empresas con esto contemplado desde el principio, porque sale mucho más barato que añadirlo después. Y si lo que tienes es una tienda online, la parte de comprar y pagar es justo donde más se nota: lo tratamos en desarrollo de tiendas online.

Preguntas frecuentes

¿Esta ley me afecta si solo tengo una web de presentación, sin tienda online?

Depende de si a través de tu web se contrata o se compra algo. La norma apunta a las empresas que venden productos o prestan servicios a consumidores por medios digitales. Si tu web solo informa y todo se cierra por teléfono o en persona, tu situación es distinta a la de una tienda online. Es exactamente el tipo de duda que conviene resolver con tu asesoría antes que por tu cuenta.

¿Cuánto cuesta arreglar una web para que cumpla?

Depende del estado de partida y de cuántas páginas tenga. En muchas webs los fallos más frecuentes son de los baratos: describir las imágenes, oscurecer los textos que están demasiado claros y arreglar los formularios. Lo que encarece el arreglo es descubrirlo tarde, con la web ya hecha y sin nadie que la mantenga.

¿Me pueden multar aunque nadie se haya quejado?

El régimen sancionador existe y las multas pueden alcanzar el millón de euros. Además, una empresa sancionada puede quedar excluida del acceso a subvenciones públicas. Si tu negocio se presenta a ayudas o a concursos públicos, ese segundo efecto puede costarte más que la propia multa.

¿Basta con instalar un plugin de accesibilidad?

Esos añadidos ponen un botón que cambia el tamaño de letra o los colores, y no tocan los problemas de fondo: una imagen sin describir sigue sin describirse y un formulario que no se puede rellenar sin ratón sigue igual. Sirven como parche visible, no como cumplimiento.

¿Quién puede decirme si mi web cumple?

Cualquier empresa que desarrolle webs puede revisarla y decirte qué falla y qué cuesta arreglarlo. ¿Entra tu caso concreto en la norma, y con qué obligaciones? Eso te lo tiene que decir tu asesoría jurídica.

¿Esto va a más o es una moda pasajera?

En Estados Unidos se presentan más de 4.000 demandas anuales por accesibilidad web. Es un indicador de por dónde va el asunto cuando el marco legal lleva tiempo en vigor y la gente lo conoce. En España la norma es exigible desde junio de 2025, así que estamos al principio de esa curva, no al final.

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