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Ayuntamientos, cabildos, consejerías y sector público

Agencia de comunicación y publicidad institucional para administraciones públicas

Una campaña institucional tiene más cosas prohibidas que permitidas, se contrata con un expediente detrás y hay que poder justificarla después, euro a euro. Trabajamos con esas reglas puestas desde el principio, no corrigiendo al final.

Sin compromiso y sin permanencia. Te decimos si te compensa antes de que inviertas nada.

5/5

en Google

  • Valoración: 5 de 5 estrellas.

    «Súper organizados, máxima claridad durante todo el proceso, trato totalmente personalizado.»

    Alber G

  • Valoración: 5 de 5 estrellas.

    «Llevamos tiempo trabajando con Santiago en campañas de publicidad digital y, sinceramente, es de esas personas con las que da gusto colaborar. Desde el primer momento transmite confianza: es transparente, ágil y tiene muy claro hacia dónde hay que ir. Lo que más nos ha sorprendido es su capacidad para manejar campañas complejas de Paid Media sin perder el foco en los resultados. Sabe sacarle partido a plataformas como Google Ads y Meta Ads, toma decisiones basadas en datos y siempre encuentra el modo de optimizar la inversión.»

    David Israel Rivas Vergara

  • Cabildo de Tenerife
  • Danone
  • Milanuncios
  • Diario Marca
  • Minor Hotels
  • Hays
  • Vans
  • Levi's

Qué es la comunicación institucional y qué la separa de la política

Las dos hablan a la ciudadanía y las dos las firma alguien con cargo público. Ahí se acaba el parecido, y confundirlas es el error que más caro sale.

La comunicación institucional la hace la administración, se paga con dinero público y sirve para que la gente sepa a qué tiene derecho, cómo se usa un servicio, qué obligación nueva le afecta o qué riesgo debe evitar. La comunicación política la hace un partido o una candidatura, se paga con sus fondos y sirve para pedir apoyo.

La diferencia no es de matiz ni de buen gusto: es jurídica, y marca lo que se puede decir. Una campaña institucional no puede destacar los logros de quien gobierna, ni parecerse a la de ningún partido, ni dejar de identificar claramente a la administración que la promueve.

En la Administración General del Estado y su sector público eso lo fija la Ley 29/2005, de Publicidad y Comunicación Institucional. Su artículo 3 enumera los objetivos tasados por los que se puede hacer una campaña, y su artículo 4 las prohibiciones. Conviene saber que esa ley es de ámbito estatal: las comunidades autónomas y las entidades locales se rigen por su propia normativa, aunque casi todas recogen los mismos principios.

Dicho de otra forma: cuando trabajamos para un organismo, lo primero no es la idea creativa. Es saber bajo qué objetivo encaja la campaña y qué no va a poder decir. Esa conversación ahorra rehacer la campaña entera en la última semana.

Lo que una campaña institucional no puede hacer

Cuatro prohibiciones del artículo 4 de la Ley 29/2005 y dos reglas más que cuestan expedientes todos los años.

Hay una prueba sencilla que aplicamos a cualquier pieza antes de entregarla: si quitas el logotipo del organismo y la pieza sigue funcionando como anuncio de un partido, hay que rehacerla. Si al quitarlo deja de entenderse quién habla, también.

La duda concreta de si una campaña encaja en los objetivos tasados la resuelve la secretaría o la intervención del organismo, no la agencia. Nosotros avisamos cuando algo nos parece que entra en terreno dudoso, y lo hacemos antes de producir, que es cuando todavía es barato.

  • No puede destacar logros de gestión ni objetivos alcanzados por quien la promueve. Es la que más se incumple, y casi siempre sin mala fe: se cuela en el adjetivo, no en el titular.
  • No puede menoscabar ni perturbar las políticas públicas o la actuación legítima de otra administración.
  • No puede contener mensajes discriminatorios, sexistas ni contrarios a los valores y derechos constitucionales.
  • No puede incitar, ni directa ni indirectamente, a la violencia o a conductas contrarias al ordenamiento.
  • No puede causar confusión con los símbolos, las ideas o las expresiones de un partido o de una organización social. Esto incluye el color, el tipo de letra y el eslogan, no solo el logotipo.
  • No puede dejar de identificarse como publicidad institucional ni de mencionar al organismo que la promueve.

Periodo electoral: desde el 5 de octubre, casi todo está parado

Es el apartado que más consultas nos genera y el que más gente descubre tarde. Lo que activa la limitación es la publicación de la convocatoria, no el inicio de la campaña electoral.

Las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026 se convocaron el 5 de octubre. Desde la publicación de la convocatoria en el boletín oficial y hasta el día de la votación, el artículo 50.2 de la LOREG prohíbe cualquier acto organizado o financiado, directa o indirectamente, por los poderes públicos que contenga alusiones a las realizaciones o a los logros obtenidos, o que use imágenes o expresiones coincidentes o similares a las de las candidaturas. Esto alcanza a todos los poderes públicos, de cualquier nivel, convoquen ellos o no.

Es lo que deja fuera, durante esas semanas, las inauguraciones de obras y servicios, los balances de gestión y las campañas de «lo que hemos conseguido». La obra puede entrar en funcionamiento; lo que no puede celebrarse es el acto.

La campaña institucional para informar de la fecha, del procedimiento de votación y del voto por correo le corresponde solo al poder público que convoca —en unas generales, el Gobierno— y tiene que limitarse a eso, sin influir en la orientación del voto. Un ayuntamiento no puede hacer la suya por su cuenta. Y la Junta Electoral Central ha señalado que, desde la convocatoria, tampoco caben campañas de fomento de la participación.

El artículo 10 de la Ley 29/2005 va en la misma línea: los poderes públicos se abstienen de hacer campañas institucionales en periodo electoral, con dos excepciones —la información sobre la inscripción en el censo electoral y aquellas actuaciones que resulten imprescindibles para la salvaguarda del interés público o el correcto desarrollo de los servicios públicos.

Esa segunda excepción es la que mantiene vivo lo que de verdad no puede parar: un aviso de salud pública, un corte de agua, una alerta meteorológica, el plazo de una ayuda que vence, el calendario de un servicio. Nuestro trabajo en estas semanas suele consistir exactamente en eso: separar lo que es servicio público de lo que es balance, y dejar lo segundo escrito para el 30 de noviembre.

A las instituciones también les cerraron la publicidad en Meta y en Google

Esto ha pillado a muchos gabinetes por sorpresa, porque no se sentían aludidos: no son un partido. Da igual.

Desde principios de octubre de 2025, Meta no admite en la Unión Europea publicidad sobre temas políticos, electorales ni sociales. Google retiró antes la publicidad política de sus superficies en la UE, YouTube incluido. Las dos lo hicieron por el Reglamento (UE) 2024/900, que se aplica desde el 10 de octubre de 2025.

La palabra que afecta a una administración es «sociales». Una campaña de igualdad, de prevención del consumo de alcohol, de salud mental, de acogida, de reciclaje o de violencia de género entra con facilidad en esa categoría, aunque la promueva un ayuntamiento y no tenga ninguna intención partidista. En la práctica, muchas campañas institucionales que antes se amplificaban en Facebook e Instagram ya no pueden hacerlo.

Lo que queda en esas plataformas es la publicación orgánica, que sigue intacta, y los anuncios de aquello que no es un tema social: el horario de la piscina municipal, un ciclo de cine, una feria, una oferta de empleo público. La clasificación la hace la plataforma y no siempre acierta, así que planificar como si fuera a aprobarse y descubrirlo tres días antes del lanzamiento es una forma cara de perder una campaña.

La consecuencia práctica es que el plan de medios de una campaña institucional ha vuelto a parecerse al de hace quince años, con más peso de medios locales, radio, exterior y prensa, y con una pieza nueva encima: todo lo que el organismo publique en sus propios canales y en el buscador, que es lo único que ya no depende de que una plataforma lo apruebe.

Accesibilidad y lenguaje claro: en el sector público no son un extra

Una campaña institucional que una parte de la ciudadanía no puede leer, oír o entender no ha informado a nadie. Y aquí la obligación legal es más exigente que en una empresa.

  • La web y las sedes electrónicas

    Textos alternativos en las imágenes, contraste suficiente, navegación con teclado, formularios que un lector de pantalla pueda recorrer y documentos que no sean una foto de un papel. Es revisable y es demostrable, no es una opinión.

  • El vídeo y el audio

    Subtitulado, transcripción y, cuando toca, lengua de signos y audiodescripción. Se planifica antes de rodar: añadirlo después cuesta el doble y queda peor.

  • Lectura fácil y lenguaje claro

    Si la campaña informa de una ayuda, de un plazo o de un derecho, hay una versión que tiene que entender cualquiera. Frases cortas, una idea por frase y sin el tono de boletín oficial. No es simplificar el contenido: es dejar de esconderlo.

  • Las lenguas cooficiales

    Donde las hay, no es una traducción al final del proceso. Cambia el espacio de cada pieza, el guion y el calendario, y se decide al principio.

Cómo se nos contrata, en el lenguaje del expediente

Sabemos que el problema no suele ser la idea, sino encajarla en un procedimiento. Estas son las vías por las que trabajamos.

Una cosa que decimos siempre antes de empezar: la propiedad. El dominio, la web, las cuentas publicitarias, los perfiles, el contenedor de medición y los datos son del organismo desde el primer día y están a su nombre, no al nuestro. Si mañana el contrato lo gana otro, no hay nada que reclamar ni ninguna contraseña que negociar. Es exactamente lo contrario de lo que se encuentra uno en la mitad de los relevos.

  • Contrato menor

    Es por donde empieza casi todo: una pieza, un microsite, una auditoría de la web, la medición instalada, un plan de campaña. Presupuesto cerrado y desglosado como lo necesita el expediente, no un precio global sin partidas.

  • Licitación y acuerdos marco

    Nos presentamos a procedimientos abiertos y a acuerdos marco de servicios de comunicación, publicidad, diseño y desarrollo web. Si el pliego exige solvencia técnica o clasificación que no alcanzamos solos, trabajamos en UTE o como subcontrata de quien sí la tiene, con nuestra parte documentada.

  • Memoria técnica escrita para que puntúe

    La mayoría de las memorias técnicas pierden puntos por no responder a los criterios en el orden en que están en el pliego. Escribimos la nuestra pegada a los criterios de valoración, con la metodología, el calendario y los indicadores comprometidos.

  • Justificación y entregables

    Todo lo que hacemos se entrega documentado: qué se publicó, dónde, cuándo, con qué coste y con qué resultado medido. Es lo que hace falta para justificar el gasto y para el informe que acaba siendo público.

Qué se mide en una campaña institucional, que no es lo mismo que en una comercial

Aquí no hay una venta al final del embudo. Eso no significa que no se pueda medir: significa que hay que elegir bien qué se cuenta.

Lo primero es dejar de confundir difusión con información. Que una campaña haya alcanzado a mucha gente no dice que nadie se haya enterado de nada. Lo que sí dice algo es cuántas personas llegaron a la página donde estaba el trámite, cuántas la leyeron entera, cuántas descargaron el formulario y cuántas acabaron presentándolo.

Por eso montamos la medición antes de la campaña y no durante: GA4 y Tag Manager bien configurados, Consent Mode v2 con el consentimiento denegado por defecto —que en una administración no es optativo—, todo el tráfico etiquetado por canal y por pieza, y eventos sobre lo que de verdad indica que la información llegó.

Y preparamos desde el principio el informe que va a tener que publicarse después. En el Estado, la Comisión de Publicidad y Comunicación Institucional elabora un plan anual con el objetivo, el coste previsible, el periodo, las herramientas y los destinatarios de cada campaña, además de las medidas de accesibilidad, y un informe anual que se remite a las Cortes. Un organismo autonómico o local tendrá su propio equivalente. Si los datos no se recogieron bien desde el día uno, ese informe se rellena a mano y con estimaciones, que es justo lo que no debería pasar con dinero público.

Por qué una agencia pequeña y no una grande

Es una pregunta legítima y la contestamos sin rodeos, porque a veces la respuesta correcta es la otra.

En su trayectoria profesional, el equipo ha trabajado en proyectos para el Cabildo de Tenerife y para TITSA, la empresa de transporte público de la isla. Son encargos de administración pública: cada decisión hay que documentarla, justificarla y poder enseñarla después. No es una forma de trabajar que se improvise cuando llega el primer expediente.

A partir de ahí, lo que ofrecemos es concreto: quince años de oficio, la gente que te atiende es la que hace el trabajo, y una especialidad —medir bien— que en este sector está casi siempre sin resolver. No tenemos cuarenta personas ni una delegación en Madrid, y eso tiene sus límites.

Si lo que necesitas es una campaña nacional de gran formato con compra de medios masiva, hay agencias montadas para eso y lo dirán mejor que nosotros. Si lo que necesitas es que alguien deje la web decente, la medición en pie, las campañas bien encajadas en la norma y un informe que se sostenga, eso sí es exactamente lo nuestro.

Cómo trabajamos con un organismo público

A precio cerrado y desglosado, con todo a nombre del organismo y con la documentación de cada entrega lista para el expediente.

Cobramos a precio cerrado, nunca por horas, con el desglose que pide el expediente. Sin permanencia. Y firmamos confidencialidad, que en un gabinete institucional no es una formalidad.

No prometemos posiciones en Google ni cifras de notoriedad: no dependen de nosotros. Lo que sí comprometemos por escrito es el alcance del trabajo, el calendario, los entregables y los indicadores que vamos a poder enseñar al final.

  • Diagnóstico gratuito

    Revisamos la web y su accesibilidad, qué se encuentra de vosotros en el buscador, qué estado tiene la medición y qué de lo que teníais planificado ha dejado de ser posible en las plataformas. Te llega por escrito y es vuestro aunque luego no sigamos juntos.

  • Encaje normativo antes de la idea

    Bajo qué objetivo encaja la campaña, qué no va a poder decir, qué pasa si cae en periodo electoral y qué versiones accesibles necesita. Media hora al principio que evita rehacerlo entero al final.

  • Producción y publicación

    Piezas, web o microsite, y plan de medios con lo que hoy es posible. Con subtitulado, lectura fácil y las lenguas que correspondan contempladas desde el guion.

  • Informe que se sostiene

    Qué se publicó, dónde, cuándo, con qué coste y con qué resultado. En el formato que necesita la justificación del gasto, no en una captura de pantalla de un panel.

Otras páginas que le sirven a una administración pública

Los servicios con los que se trabaja una campaña institucional y la página hermana, para cuando quien pregunta es el partido y no la institución.

Santiago, del equipo de Efecto Newton

Santiago I.Fundador

Especialistas senior, una misma estrategia

Efecto Newton reúne perfiles senior especializados en SEO, publicidad digital, analítica, diseño web, creatividad y producción audiovisual. Cada área la trabaja un profesional con experiencia, pero todas las decisiones comparten una misma estrategia: atraer oportunidades, convertirlas y medir qué está generando negocio.

Tu proyecto no pasa de un departamento aislado a otro ni depende de una sola persona que intenta hacerlo todo. Los especialistas comparten objetivos, información y prioridades para que el posicionamiento, la web, las campañas y la medición trabajen en la misma dirección.

En su trayectoria profesional, el equipo ha trabajado en proyectos para marcas e instituciones como el Cabildo de Tenerife, Danone, Diario Marca, Minor Hotels, Hays, Vans y Milanuncios.

  • Cabildo de Tenerife
  • Danone
  • Milanuncios
  • Diario Marca
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Más sobre el equipo

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre comunicación institucional y comunicación política?

Quién habla, con qué dinero y para qué. La institucional la hace la administración, se paga con fondos públicos y sirve para informar de derechos, servicios, obligaciones o riesgos. La política la hace un partido o una candidatura y sirve para pedir apoyo. La diferencia es jurídica: una campaña institucional no puede destacar logros de gestión, ni parecerse a la de un partido, ni dejar de identificar al organismo que la promueve.

¿Puede mi ayuntamiento hacer una campaña ahora, con las elecciones convocadas?

Depende de qué campaña. Desde la publicación de la convocatoria y hasta el día de la votación, el artículo 50.2 de la LOREG prohíbe los actos de los poderes públicos con alusiones a realizaciones o logros, y eso alcanza a todos los niveles de la administración. Sigue siendo posible lo que es servicio público puro: un aviso sanitario, un corte de suministro, una alerta, el plazo de una ayuda, el calendario de un servicio. La frontera concreta de cada caso la decide la secretaría o la intervención del organismo y, si hace falta, la junta electoral competente.

¿La Ley 29/2005 obliga a los ayuntamientos y a las comunidades autónomas?

Su ámbito es la Administración General del Estado y su sector público. Las comunidades autónomas y las entidades locales se rigen por su propia normativa, que en general recoge los mismos principios: objetivos tasados, prohibición de destacar logros de gestión, identificación del promotor y no confusión con los símbolos de un partido. Lo prudente es trabajar con el criterio más exigente de los dos.

¿Por qué nos rechazan los anuncios de nuestras campañas sociales en Facebook o Instagram?

Porque desde principios de octubre de 2025 Meta no admite en la Unión Europea publicidad sobre temas políticos, electorales ni sociales, y muchas campañas institucionales entran en esa última categoría: igualdad, salud mental, consumo, violencia de género, acogida. No es que la vuestra tenga un problema: es que ese tipo de anuncio ya no existe en la plataforma. Lo orgánico sigue funcionando, y lo que no es un tema social —un horario, un ciclo cultural, una oferta de empleo público— normalmente sí se puede anunciar.

¿Podéis presentaros a nuestra licitación?

Sí, nos presentamos a procedimientos abiertos y a acuerdos marco. Si el pliego exige una solvencia técnica o una clasificación que no alcanzamos solos, trabajamos en UTE o como subcontrata de quien sí la tiene, con nuestra parte del trabajo documentada. Y si lo que necesitáis es solo una pieza concreta, muchas veces encaja en un contrato menor con presupuesto cerrado y desglosado.

¿De quién son la web, las cuentas y los datos?

Del organismo, desde el primer día y a su nombre. El dominio, el alojamiento, las cuentas publicitarias, los perfiles, el contenedor de Tag Manager y la propiedad de analítica. Si mañana el contrato lo gana otra agencia, no hay nada que reclamar ni ninguna contraseña que negociar. Lo decimos porque la situación contraria es muy común en los relevos y acaba costando meses.

¿Qué se mide en una campaña institucional?

No el alcance a secas, que dice poco. Cuánta gente llegó a la página donde estaba el trámite o la información, cuánta la leyó entera, cuánta descargó el formulario y cuánta acabó presentándolo o pidiendo cita. Todo etiquetado por canal y por pieza, con Consent Mode v2 y el consentimiento denegado por defecto. Y recogido desde antes de lanzar, porque si no, el informe final se rellena con estimaciones.

¿Qué pasa con la accesibilidad de lo que publicamos?

Que en el sector público es exigible y comprobable, así que lo contemplamos desde el guion y no al final: textos alternativos, contraste, navegación con teclado, documentos legibles, subtitulado y transcripción en el vídeo, versión en lectura fácil cuando la campaña informa de un derecho o un plazo, y las lenguas cooficiales donde las haya. Qué exige exactamente la norma en cada caso lo determina vuestra asesoría; nosotros entregamos conforme al criterio más exigente.

¿Trabajáis también con empresas públicas y entidades del sector público?

Sí: empresas públicas, organismos autónomos, consorcios, fundaciones del sector público y patronatos. Las reglas de lo que se puede decir y de cómo se contrata cambian según la figura, y eso es parte de lo que se aclara en la primera conversación.

¿Dais asesoría jurídica sobre la normativa de publicidad institucional?

No. Citamos la norma por su artículo, trabajamos dentro de ella y avisamos cuando algo nos parece dudoso, antes de producir. Pero la interpretación de un caso concreto corresponde a la secretaría o la intervención del organismo y, en periodo electoral, a la junta electoral competente.

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