Publicidad para inmobiliarias
Publicidad para inmobiliarias: campañas que traen inmueble, no curiosos
Compradores tienes de sobra y los portales ya te los dan. Lo que escasea es producto que vender. Montamos las campañas de Google y Meta alrededor de eso, y medimos lo que cuesta cada valoración y cada encargo firmado.
Sin compromiso y sin permanencia. Te decimos si te compensa antes de que inviertas nada.
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Casi toda la publicidad inmobiliaria está puesta del revés
La campaña típica anuncia pisos a compradores. Es la más fácil de montar, la que más clics trae y la que menos negocio genera, porque el comprador ya está en los portales y además no te paga a ti.
En una inmobiliaria el cuello de botella casi nunca es la demanda: es el inventario. Cada inmueble en cartera es un activo que genera visitas, contactos y, al final, una comisión. Cada comprador que entra sin que tengas producto para él es una llamada que te cuesta tiempo y no acaba en nada.
Y hay una segunda razón, más incómoda: cuando anuncias pisos concretos a compradores estás compitiendo con los portales en su propio terreno, pagando por un tráfico que ellos ya tienen agregado. Es una guerra que no se gana con presupuesto. La captación de propietarios, en cambio, es territorio donde una agencia local puede ganar a cualquiera, porque es un servicio con cara, nombre y conocimiento de la zona.
El propietario no busca «inmobiliaria»
Busca «cuánto vale mi piso», «valoración de vivienda», «vender piso rápido» o «cuánto cobra una inmobiliaria por vender». Son búsquedas de duda, no de proveedor, y casi ninguna agencia las está trabajando con campañas propias.
La conversión no es una visita, es una valoración
El evento que hay que comprar es la solicitud de valoración o de tasación. Es concreta, tiene valor económico calculable y permite comparar canales de verdad. «Contacto» a secas no sirve: mezcla propietarios, compradores, inquilinos y curiosos.
El ciclo es de meses, y eso cambia la paciencia
Entre que alguien se plantea vender y firma el encargo pueden pasar seis meses. Juzgar una campaña de captación por el resultado de tres semanas es la forma más habitual de apagarla justo antes de que empiece a dar.
Cómo repartimos Google y Meta
Los dos canales hacen cosas distintas en este sector, y mezclarlos en el mismo objetivo es lo que arruina la mayoría de las cuentas.
Google Ads: recoger a quien ya se lo está planteando
Campañas de búsqueda sobre intención de venta —valoración, tasación, vender piso, cuánto vale mi casa— con la localidad y el barrio. Volumen limitado, intención altísima. Es donde se puja fuerte y donde la landing tiene que ser una herramienta de valoración, no un formulario de contacto genérico.
Meta Ads: crear la intención donde todavía no existe
Nadie está en Instagram buscando vender su piso, pero sí hay gente a la que la idea le lleva rondando. Funciona con segmentación por zona y con contenido que demuestre conocimiento local: qué se ha vendido en la zona, en cuánto tiempo, qué pide el comprador hoy. Es el canal del volumen barato, con contacto más frío.
Remarketing: el que más se olvida y más rinde
Alguien que pidió una valoración hace cuatro meses y no firmó sigue siendo el mejor público que tienes. Es barato, es tuyo y es el que más encargos cierra en un sector con este ciclo.
Campaña de marca, siempre separada
Las grandes redes pujan por el nombre de las agencias locales. Protegerlo cuesta poco; lo que no se puede es dejarlo mezclado con el resto, porque infla los resultados de toda la cuenta y hace creer que la captación funciona cuando lo que funciona es tu propia marca.
A dónde llevan los anuncios
El destino decide más que el anuncio. Un propietario que pulsa en «cuánto vale mi piso» y aterriza en un listado de inmuebles se va en tres segundos.
Y lo que no se pone: honorarios que no piensas respetar, plazos de venta que no puedes sostener y fotos de archivo de pisos que no son tuyos. En un sector donde la desconfianza es el estado por defecto, cada promesa vacía que detectan te cuesta el contacto.
- Una página de valoración, no la home ni el catálogo. Una sola cosa que hacer en toda la página.
- Formulario corto: zona, tipo de inmueble y teléfono. Los metros, la planta y el año se preguntan por teléfono; pedirlos en el formulario es regalar la mitad de los envíos.
- Qué recibe exactamente y cuándo. «Una valoración por escrito en 48 horas, sin compromiso» convierte mucho más que «te llamamos».
- Prueba de que conoces la zona: operaciones cerradas, plazos reales, el equipo con nombre y cara. En un servicio de confianza esto pesa más que el diseño.
- Teléfono y WhatsApp visibles en móvil sin hacer scroll. Una parte importante de los propietarios prefiere preguntar antes de dejar sus datos.
Qué se mide, y hasta dónde
Una inmobiliaria puede llegar más lejos que casi cualquier otro negocio midiendo, porque cada operación tiene un valor conocido. La mayoría no pasa del primer escalón.
Contactos, separados por tipo
Propietario, comprador e inquilino no valen lo mismo y no deberían contarse juntos. Se separan desde el formulario y desde la campaña de origen, para que el coste por contacto signifique algo.
Valoraciones solicitadas y valoraciones hechas
Son dos cosas distintas y la diferencia entre ellas dice más de tu equipo comercial que de la campaña. Si de cada diez solicitudes solo se hacen tres visitas, el problema no está en Google.
Encargos firmados, subidos como conversión offline
Ocurren semanas después y fuera de internet. Se guarda el identificador del clic cuando el propietario contacta y se sube cuando firma. A partir de ahí Google deja de buscar formularios y empieza a buscar propietarios que firman.
Coste por encargo, que es la cifra del comité
Con lo anterior ya se puede comparar lo que cuesta un encargo por Google, por Meta, por portal y por puerta fría. Es la única comparación que permite decidir dónde subir el presupuesto del trimestre.
Si lo que quieres es la estrategia completa de captación, con la parte orgánica y la web, está en marketing para inmobiliarias.
Publicidad propia frente a portales
No es una cosa o la otra. Pero conviene tener claro qué te da cada una, porque hacen trabajos distintos y una de las dos te deja activo y la otra no.
El portal te da demanda agregada de compradores y la visibilidad de un inmueble concreto mientras pagas por él. Es útil y difícilmente prescindible. Lo que no te da es marca, ni base de datos propia, ni relación con el propietario antes de que decida a quién llamar: cuando dejas de pagar, desaparece todo.
Tu propia publicidad hace lo contrario. Trae más despacio, cuesta más montarla y exige medición, pero construye un activo que se queda: una lista de propietarios que te conocen, un público de remarketing, un histórico de cuentas que es tuyo y una marca local que el portal nunca te va a dar. Lo normal es combinar, con los portales para mover inventario y la publicidad propia para traerlo.
Cómo empezamos y qué garantizamos
El primer paso es gratis y por escrito, y a veces termina en que te decimos que todavía no inviertas.
En el diagnóstico revisamos tus campañas si ya las tienes, a dónde llevan los anuncios, qué se mide y qué proporción de tus contactos son propietarios frente a compradores. Te lo quedas lo hagas con nosotros o no.
Trabajamos con inversiones en anuncios desde 300 € al mes, que pagas tú directamente a Google o a Meta. Nuestra gestión va aparte, a precio cerrado y nunca por horas, y sale del diagnóstico antes de que decidas nada.
Tras el diagnóstico fijamos contigo, por escrito, un objetivo de contactos medidos a 90 días. Si no se alcanza, seguimos trabajando sin cobrarte la gestión hasta conseguirlo. Tres condiciones, y las tres dependen de ti: medición instalada desde el primer día, inversión mantenida según lo acordado y tu equipo atendiendo los contactos en plazo. En este sector la tercera es la que más veces falla: un propietario que pide una valoración y recibe la llamada dos días después ya está hablando con otro.
- SEO para inmobiliariasLas búsquedas de propietario que se ganan sin pagar por cada clic.
- Diseño web para inmobiliariasLa página de valoración y las de zona a las que llevan los anuncios.
Preguntas frecuentes
¿Por qué decís que anunciar pisos a compradores no funciona?
No es que no funcione, es que compite con los portales en su propio terreno pagando por un tráfico que ellos ya tienen agregado, y ataca el lado que no te falta. Si tu cuello de botella es el inventario, cada euro gastado en traer compradores es un euro que no está trayendo producto que vender.
¿Cuánto tarda en dar resultados una campaña de captación?
Las solicitudes de valoración llegan desde las primeras semanas. Los encargos firmados tardan más, porque el ciclo de decisión de un propietario se mide en meses. Por eso fijamos el objetivo a 90 días y no a 30: juzgarla antes es apagarla justo cuando empieza a dar.
¿Sirve Meta Ads para una inmobiliaria o es tirar el dinero?
Sirve, pero para otra cosa que Google. En Meta nadie está buscando vender su piso: se trata de llegar a quien le ronda la idea, con contenido que demuestre que conoces la zona. Trae contacto más frío y más barato. Si lo mides con la misma vara que la búsqueda, siempre parecerá que no funciona.
¿Se puede saber cuánto cuesta cada encargo firmado?
Sí, y es el objetivo. Se guarda el identificador del clic cuando el propietario contacta y se sube a Google cuando firma, semanas después, como conversión offline. Hace falta que tu equipo registre el origen de cada captación; sin ese dato lo máximo que se puede medir es el coste por valoración.
¿Trabajáis con inmobiliarias fuera de Canarias?
Sí. Tenemos base en Tenerife y llevamos campañas de empresas de toda España, con el mismo interlocutor senior y reuniones por vídeo. La segmentación de una campaña inmobiliaria es por zona del inmueble, no por dónde esté la agencia.
¿De quién son las campañas y los datos?
Tuyos desde el primer día. Trabajamos sobre tu cuenta de Google Ads y tu administrador de Meta, no sobre los nuestros. Si te vas, te llevas las campañas con su histórico, los públicos y la base de contactos, que es lo que da valor a una cuenta madura.
Pide tu diagnóstico gratuito
Cuéntanos en qué zona trabajas y qué te falta. Revisamos tus campañas, a dónde llevan y qué estás midiendo, y te lo contamos por escrito, trabajes con nosotros o no.
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